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APLICACIONES MEDICINALES                                       APLICACIONES AGRÍCOLAS
Nota: 1 litro de aceite de neem sirve para preparar unas 17-18 mochilas de fumigación (de 15 litros cada una).


EL NEEM EN AGRICULTURA Y JARDINERÍA ECOLÓGICA

    Los agricultores y jardineros usan el aceite de neem como un insecticida y fungicida ecológico para mantener alejadas plagas como los pulgones, la araña roja o la mosca blanca. El aceite de neem protege eficazmente los cultivos de infecciones de hongos, tales como la roya, el oídio y el mildiu. Esta protección no es solamente como preventivo, sino también como tratamiento curativo. De esta manera, cuando una planta se vea afectada por alguna de estas plagas, el método ideal sería tanto el uso de aceite de neem como tratamiento de contacto, basado en la fumigación de hojas, ramas y tronco; así como también el riego, que hará el efecto de tratamiento sistémico, siendo absorbido desde las raíces hacia todas las partes de la planta.

    En el caso de plagas de insectos (p.e. pulgones) no debe esperar encontrar cadáveres, puesto que no mata por contacto, sino que elimina la población impidiendo que se alimente y reproduzca. Por lo tanto no afectará a los organismos no fitófagos, por lo cual no tiene efecto alguno sobre los polinizadores como abejas ni sobre los predadores naturales de las plagas que puedan haberse introducido como lucha biológica.

    Otras ventajas que se derivan de la utilización del aceite de neem en agricultura ecológica es el efecto fertilizante foliar que tiene la fumigación con este producto. El neem fumigado, o disuelto directamente en el terreno, aporta nitrógeno y nutrientes a las plantas y árboles, y frecuentemente muestra un efecto sistémico por el que se difunden sus efectos desde el sistema radicular a todo el árbol.

    Nosotros probamos la eficacia de este tratamiento ecológico en una finca de nuestra propiedad durante la primavera y verano de 2010, y los resultados fueron muy satisfactorios. Nuestra ubicación es en la Provincia de Pontevedra, en las Rías Baixas, donde se produce el famoso vino albariño. Ésta es una zona muy húmeda, que es atacada frecuentemente por enfermedades de hongos (especialmente mildiu y botritis). Por ello, los bodegueros se ven en la necesidad de sulfatar sus viñedos cada quince días, o menos si el verano es húmedo. Toda esta utilización de tratamientos químicos no sólo es perjudicial para las plantas, que cada vez se vuelven más débiles y dependientes de los tratamientos químicos, además de que se acorta la vida de las mismas. Pero también, a medio y largo plazo, resulta muy perjudicial para las personas, que poco a poco van contaminando sus tierras y aguas subterráneas, así como cargando el aire de sustancias nocivas, que inevitablemente son respiradas por personas y animales. A todo ello, se añade la resistencia que los patógenos desarrollan contra los fungicidas, y que provoca que éstos sean cada vez menos eficaces, y haya que sustituirlos por otros nuevos cada cierto tiempo. Es de señalar que el aceite de neem no provoca resistencias por parte de las plagas.

    En nuestra experiencia, sustituimos todos los fungicidas y sulfatos, tanto en el viñedo, como en un huerto plantado de frutales. Y la aplicación, la limitamos a pulverizar aceite de neem cada 20 días, en lugar de los 10 ó 15 que emplearon los viticultores de la zona con los tratamientos químicos. La primavera de 2010 fue muy húmeda, por lo que hubo ataques continuos de plagas. Incluso, algunos viticultores perdieron una parte de su producción. Nosotros también sufrimos algunos ataques en el viñedo, aunque no, en los frutales. Sin embargo, ninguna cepa resultó especialmente dañada, ya que al comprobar que estaba infectada, además del tratamiento foliar, añadimos el riego con la misma mezcla de aceite de neem, con lo que, aunque se perdieron algunas ramas que acabaron secándose, todas las cepas, sin excepción, acabaron recuperándose. Además, el aspecto general de las plantas fue mucho más saludable y lustroso que en años anteriores, cuando siempre teníamos las hojas de las cepas cubiertas del típico sulfato de color azulado.

    Tanto nuestras propias experiencias, como las llevado a cabo por universidades de Estados Unidos y de la India durante las últimas dos décadas, nos llevan a recomendar, sin ninguna duda, la utilización del aceite de neem para todo tipo de tratamientos agrícolas (viñedos, frutales, huertos...) y de jardinería. Afortunadamente, cada vez hay más proveedores que están empezando a suministrar en Occidente los productos derivados del "Árbol del Milenio". Denominación dada al árbol de neem por Naciones Unidas, lo que hará que los precios sigan reduciéndose. Incluso, sabemos que hace poco se han llevado a cabo plantaciones de dichos árboles en las Islas Canarias. Lo que supondrá que en poco tiempo podamos evitar el elevado coste que supone su transporte desde la India. Todo ello redundará en beneficio de la Naturaleza y de nuestras generaciones futuras.


ACEITE DE NEEM Y BICARBONATO SÓDICO/POTÁSICO

    Investigaciones llevadas a cabo durante tres años por el Dr. R. Kenneth Horst, investigador de la Universidad Cornell de Nueva York, a finales de la década de los ochenta, demostraron la extraordinaria eficacia del bicarbonato en la lucha contra el mildiu, el oídio, la botritis, la alternaria, así como también contra la enfermedad denominada "mancha negra", que afecta habitualmente a los rosales.

    Una de las razones de esta eficacia es que el bicarbonato reduce la acidez de la superficie de las hojas, impidiendo que el hongo se reproduzca, dado que estos hongos necesitan un entorno ácido para vivir.

    Diversos estudios y experiencias realizadas en los Estados Unidos y Europa durante las dos décadas siguientes, confirmaron y ampliaron los resultados obtenidos por el Dr. Horst, indicando que, en la lucha concreta contra el mildiu, el bicarbonato potásico era algo más efectivo que el sódico. Pero que además, si el bicarbonato se añadía a una mezcla de surfactante (jabón líquido o mojante) más aceite hortícola (como el aceite de neem), dicha mezcla no sólo protegía, sino que eliminaba la enfermedad al cabo de dos o tres aplicaciones.

    Nosotros hemos comenzado a aplicar recientemente esta combinación, de mojante + aceite de neem + bicarbonato, en nuestra finca de Pontevedra, donde el mildiu es una enfermedad endémica, que ataca año tras año, y hemos llegado también a la conclusión de que esta mezcla proporciona mejores resultados que sólo la aplicación de mojante + aceite de neem, especialmente si las plantas ya han sido atacadas por el hongo. Por lo que aconsejamos su uso para todos aquellos que sufran de este tipo de enfermedades fúngicas en sus plantas. En el apartado siguiente, de aplicaciones, explicamos las proporciones a mezclar.

    Hay dos clases de bicarbonato que se pueden usar, y ambos son muy efectivos.

Bicarbonato sódico. Es el que se ha usado toda la vida como antiácido estomacal. Se puede comprar a precios reducidos en cualquier hipermercado o droguería, además de en farmacias. Tiene el inconveniente de que a largo plazo puede dejar residuos indeseables en el terreno, en forma de sales, por lo que no conviene utilizarlo en el riego.

Bicarbonato potásico. Es más difícil de conseguir, y su precio algo más elevado, pero es más beneficioso para la planta y su entorno, ya que a la acción fungicida, se le une la de fertilizante foliar del potasio; no deja residuos porque la planta lo absorbe como un nutriente más, lo que además la fortalece para resistir los ataques de los hongos. Es bien conocido que el fosfito potásico se emplea como fungicida, incluso sin combinarlo con otros productos.

Se puede emplear bicarbonato sódico para mejorar los resultados del aceite de neem, pero si se desea probar con el potásico, éste se puede adquirir a través de nuestra tienda online.


SOLUBILIDAD DEL ACEITE DE NEEM EN AGUAS DURAS

    Algunos de nuestros clientes han indicado que les resulta difícil diluir el aceite de neem en el agua, incluso empleando un buen emulsionante. El problema no es debido al aceite de neem, ni al mojante o jabón potásico empleados, sino a la dureza de las aguas utilizadas para hacer la mezcla. La disolución del aceite debe realizarse perfectamente usando agua fría, pero si el agua es muy dura (calcificada) se forman grumos e incluso es posible que la mezcla no llegue a realizarse. Esto no es nada habitual, pero algún caso se nos ha dado, especialmente en clientes del sur de España.

    Lo ideal para estas situaciones extremas sería la utilización de agua de lluvia, que además es la mejor para regar las plantas. Las aguas duras son más dañinas para las plantas, por su alto contenido en sales de calcio y magnesio, que acaban acumulándose en el terreno.

    Para facilitar la solubilidad del aceite de neem, nosotros vendemos un jabón potásico ya mezclado con una parte de un mojante especial para estos usos. De todas maneras, con aguas extremadamente duras, si éstas no se pueden sustituir por agua de lluvia o agua purificada (descalcificada), la mejor solución es aumentar la cantidad de jabón líquido (como mínimo, 5 ml de jabón líquido por litro de agua). O también, si sólo es para un pequeño jardín o macetas, podrían comprarse garrafas de agua destilada que venden en los hipermercados a precios reducidos.


CONSIDERACIÓN IMPORTANTE

El aceite de neem no se debe mezclar nunca con azufre, porque produce reacciones fitotóxicas. Si se desea utilizar ambos alternativamente, el plazo entre uno y otro debe ser de unas tres semanas, como mínimo. De cualquier manera, el uso de neem más bicarbonato es precisamente para evitar la aplicación de azufres en la lucha contra enfermedades fúngicas.
El cobre, tampoco se debería alternar con el neem en menos de dos semanas. No es tan fitotóxico como el azufre pero impide que uno y otro actúen correctamente.


APLICACIÓN:

- Se añade de 3 a 5 ml de emulsionante(*) por cada litro de agua, se mezcla bien y a continuación se añade de 3 a 5 ml de aceite puro de neem por cada litro de agua, se vuelve a mezclar y ya está listo para ser pulverizado. Es recomendable su uso dentro de las 24 horas siguientes para que no pierda sus propiedades.

(*) Cualquier jabón líquido comprado en el supermercado puede servir como emulsionante, aunque es preferible un jabón líquido ecológico. En nuestra tienda online, se puede adquirir, jabón potásico líquido, de fabricación artesanal, 100% ecológico. No sólo facilitará la solubilidad del aceite de neem, sino que favorecerá la eliminación de los insectos dañinos.

- Para aumentar la eficacia en el tratamiento de enfermedades fúngicas (mildiu, oídio, botritis, alternaria, mancha negra...), añadir, después de efectuada la mezcla anterior, entre 2 y 3 gr de bicarbonato sódico o potásico, por litro de agua, y volver a mezclar. Aunque no sean las mismas unidades, serviría el mismo vaso medidor. Por ejemplo, si a diez litros de agua se le añaden 50 ml de aceite de neem, en el mismo vaso se medirían unos 30 gr de bicarbonato. En caso de añadir 30 ml de aceite, se emplearían 20 gr de bicarbonato.

- Como prevención, efectuar una pulverización cada 15 ó 20 días, dependiendo de la humedad de la zona.

- Para controlar plagas ya presentes. Aplicar la pulverización cada 4 ó 5 días, hasta la completa eliminación de la plaga, y después volver a la periodicidad normal. En el caso de plantas muy afectadas, combinar la pulverización (tratamiento de contacto), con el riego del mismo producto (tratamiento sistémico). En caso de utilizar bicarbonato sódico, no se aconseja su riego, porque podrían acumularse sales en el terreno, a largo plazo.

Debe fumigarse preferiblemente a primera hora del día o al atardecer, cerca de la puesta del sol, puesto que la azadiractina pierde propiedades cuando es aplicada a pleno sol, incluso, si éste es intenso, podría quemar la superficie de las hojas, por el efecto "lupa" de las gotas de agua.
 

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